Medio Oriente

Estados Unidos despliega marines en el estrecho de Ormuz y tensa el conflicto con Irán

Según el Pentágono, la Casa Blanca evalúa escenarios que incluyen operaciones de desembarco en la costa del país persa o acciones directas sobre la isla de Kharg, principal centro de exportación de crudo del régimen.

En las últimas horas, y después de que Donald Trump calificara de "cobardes" a sus aliados de la OTAN por no ayudarlos a liberar el estrecho de Ormuz, Estados Unidos dispuso el envío de un poderoso buque de asalto anfibio con miles de infantes de Marina y marinos hacia el estratégico corredor por el que pasa el 20% de la producción petrolera y del gas natural licuado que consume el mundo, bloqueado por Irán desde hace casi tres semanas.

De acuerdo con fuentes del Pentágono citadas por funcionarios estadounidenses, la Casa Blanca evalúa distintos escenarios que incluyen operaciones de desembarco en la costa iraní o acciones directas sobre la estratégica isla de Kharg, principal centro de exportación de crudo del régimen persa.

La 11ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) zarpará desde San Diego a bordo del USS Boxer, un buque preparado para operaciones anfibias de gran escala. Esa fuerza se sumará a la 31ª MEU, que ya se dirige a la región desde Japón en el USS Tripoli. Con ese refuerzo, Washington busca contar con capacidad de respuesta rápida tanto para misiones de seguridad marítima como para eventuales evacuaciones en medio de un conflicto que se expande.

La decisión se da en paralelo a la escalada verbal del presidente de Estados Unidos contra sus socios de la OTAN, a quienes acusó de negarse a involucrarse en una crisis "sobre la que no se los consultó". El republicano reprochó que los aliados europeos se quejen de los altos precios del crudo, pero no quieran sumarse a las operaciones para reabrir el estrecho, al que consideró una "simple maniobra militar". Y después de tildarlos a sus pares de "cobardes", advirtió: "lo recordaremos".

Impacto en los precios del petróleo y temores globales

El precio internacional del petróleo se disparó cerca de un 50% desde el inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán. El Brent, referencia para Europa y buena parte de América Latina, ronda los USD 110 dólares por barril impulsado por el temor a una interrupción prolongada del suministro. Analistas energéticos advierten que, aun si el conflicto se descomprime en el corto plazo, la volatilidad en los mercados podría sostenerse durante meses.

La incertidumbre se amplifica por los daños sobre infraestructuras clave. Israel prometió frenar nuevos ataques contra el yacimiento de gas de South Pars, luego de que una represalia iraní sobre instalaciones en Qatar causara destrozos que podrían reducir la oferta mundial de gas natural durante años. A la vez, la petrolera estatal de Kuwait informó que su refinería de Mina Al-Ahmadi fue alcanzada por múltiples drones, lo que pone bajo presión adicional a la cadena de abastecimiento regional.

Dilema político para Trump y división entre aliados

En el frente interno, la escalada militar plantea un delicado equilibrio para la Casa Blanca. El alza en los combustibles golpea el bolsillo de los consumidores estadounidenses y erosiona el apoyo al gobierno, pero una guerra abierta y, en particular, el despliegue de tropas terrestres en Irán también genera fuerte rechazo en la opinión pública, en el marco de una campaña legislativa marcada por la polarización.

Varios gobiernos europeos, entre ellos Alemania, Reino Unido y Francia, manifestaron su voluntad de garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, aunque condicionaron cualquier participación a un cese de las hostilidades. Esa postura choca con la estrategia de Washington, que mantiene sobre la mesa la posibilidad de sumar miles de efectivos adicionales a la región e incluso avanzar sobre territorio iraní si las presiones diplomáticas y económicas no dan resultado.

 

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