Salarios

Más del 70% de los trabajadores asegura que el sueldo le dura menos de dos semanas

Los datos surgen de una encuesta privada. Tras varios años de pérdida del poder adquisitivo, la mayor parte del sueldo de los trabajadores se va en servicios y necesidades básicas.

El salario vuelve a quedar en el centro de la preocupación económica cotidiana. Según el estudio “¿Qué pasa con el salario?”, elaborado por Bumeran, un portal de empleo perteneciente a la empresa Jobint, el 73% de los trabajadores en Argentina afirma que el sueldo le dura menos de dos semanas, mientras que el 87% considera que sus ingresos no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

El relevamiento, realizado entre 6.494 trabajadores de la región, expone el deterioro de la percepción salarial en un contexto en el que la desaceleración de la inflación todavía no se traduce plenamente en alivio para los hogares.

El dato más fuerte del informe es la duración efectiva del ingreso mensual. El 28% de los encuestados afirma que apenas cobra destina la totalidad del sueldo al pago de cuentas; el 21% dice que el dinero le alcanza solo dos semanas; el 15%, menos de una semana; y el 9%, apenas una semana. En el otro extremo, el 18% logra estirar el salario hasta tres semanas y solo el 9% asegura que llega a cubrir todo el mes con sus ingresos.

La percepción sobre el poder adquisitivo también empeoró. El 74% de los trabajadores consultados sostiene que su capacidad de compra se deterioró en los últimos meses. El indicador se ubicó 16 puntos porcentuales por encima del registro anterior citado por el mismo estudio, cuando esa respuesta había sido señalada por el 58% de los encuestados.

Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar en Jobint, señaló que la baja de la inflación no implica por sí sola una recomposición del salario real. Según explicó, después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, buena parte de los ingresos sigue destinándose a gastos esenciales, principalmente alquiler y alimentos.

En esa línea, planteó que el desafío ya no pasa únicamente por superar la inflación, sino por recuperar capacidad de consumo y previsibilidad. La percepción social sobre el salario, advirtió, suele mejorar más lentamente que los indicadores macroeconómicos, porque los trabajadores evalúan su situación cotidiana: cuánto les dura el sueldo, si pueden ahorrar, si logran endeudarse menos y si tienen margen para proyectar.

Los principales gastos explican parte de esa presión sobre el bolsillo. El alquiler aparece como la mayor carga mensual para el 44% de las personas consultadas. Luego se ubican los alimentos, con el 27%; el pago de deudas, con el 16%; la educación, con el 5%; la salud y el transporte, con el 3% cada uno; y otros gastos, con el 2%.

El informe también muestra que la estrechez salarial no afecta solo al ingreso individual. La mitad de los trabajadores encuestados ayuda económicamente a familiares o personas cercanas: el 25% lo hace de manera regular y otro 25% de forma ocasional.

La posibilidad de ahorrar aparece prácticamente anulada para la mayoría. El 90% de los encuestados dijo que no puede guardar parte de su sueldo, frente a un 10% que sí logra hacerlo. Entre quienes no ahorran, el 54% atribuye esa imposibilidad a que el salario no alcanza; el 19%, al peso de las deudas; el 12%, a la necesidad de cubrir gastos básicos; el 11%, a la cantidad de gastos; y el 3%, a otros motivos.

Entre el grupo minoritario que sí consigue ahorrar, el margen también es acotado: el 33% puede reservar entre el 5% y el 10% del sueldo; el 28%, menos del 5%; el 15%, entre el 15% y el 25%; y el 14%, más del 25%.

El endeudamiento completa el cuadro. Según otra publicación basada en el mismo relevamiento, el 77% de los trabajadores reconoció tener algún tipo de deuda, cinco puntos porcentuales más que en la medición anterior. Ese dato ayuda a explicar por qué, aun cuando existe un ingreso mensual, una parte significativa se consume antes de cubrir el mes: muchas familias llegan al cobro con compromisos previos ya acumulados.

El contexto oficial también muestra la tensión entre salarios, precios y costo de vida. Según el Indec, en marzo de 2026 el índice de salarios subió 3,4% mensual y 36,4% interanual. En abril, el Índice de Precios al Consumidor aumentó 2,6% mensual y 32,4% interanual. Ese mismo mes, la Canasta Básica Total para un hogar tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires alcanzó los $1.469.767,89.

La conclusión que deja el relevamiento es clara: la desaceleración de la inflación no alcanza, por sí sola, para recomponer la vida cotidiana de los trabajadores. Para buena parte de los hogares, la situación salarial se mide en una pregunta concreta: cuánto dura el sueldo después de pagar alquiler, alimentos, servicios y deudas.

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