Más de 650 muertos
La ONU se manifestó “horrorizada” por la ola de violencia en Irán
“Este ciclo horrible no puede continuar. El pueblo iraní y sus demandas de equidad, igualdad y justicia deben ser escuchadas”, declaró Volker Turk, alto comisionado para los Derechos Humanos.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, aseguró este martes que está "horrorizado" por la creciente violencia de las fuerzas de seguridad iraníes contra manifestantes pacíficos en la mayoría de las provincias del país, en una ola de protestas que hasta el momento ha dejado casi 650 muertos y más de 10.000 detenidos.
"Este ciclo de horrible violencia no puede continuar. El pueblo iraní y sus demandas de equidad, igualdad y justicia deben ser escuchadas", aseguró el austríaco Turk en una declaración leída por Jeremy Laurence, portavoz de su oficina.
Cuando se le pidió que comentara la magnitud de los asesinatos, Laurence dijo, citando fuentes de la propia ONU, que "el número que estamos oyendo es de cientos".
El apagón informativo y las comunicaciones cortadas dificultan la verificación independiente del impacto letal de la ofensiva estatal contra los manifestantes que desde hace varios días protestan contra el régimen teocrático de Alí Jamenei.
En las últimas horas, Estados Unidos pidió a sus ciudadanos que abandonaran el país asiático ante el aumento de la violencia, después de que Donald Trump asegurara que Irán convocó a una negociación tras la amenaza de atacar del país norteamericano.
El régimen iraní, asimismo, llamó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia después de que sus gobiernos expresaran apoyo a las protestas. Alemania, Canadá y la Unión Europea también condenaron la violencia del régimen, mientras China expresó su oposición a la injerencia externa y Turquía advirtió que las intervenciones extranjeras solo empeorarían la crisis.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, cuando comerciantes salieron a las calles para protestar contra la inflación y la caída del rial. En pocos días, las movilizaciones se extendieron a 25 de las 31 provincias, configurando la mayor ola de protestas desde 2022, tras el asesinato de Mahsa Amini, la mujer iraní de origen kurdo que fue arrestada y torturada por la policía religiosa islámica por no usar su hiyab correctamente.
La respuesta del régimen incluyó represión armada, despliegue de blindados y amenazas explícitas de la Guardia Revolucionaria. En paralelo, las autoridades acusaron al opositor Reza Pahlavi y a Estados Unidos de fomentar los disturbios, mientras ordenaron el corte del servicio de internet en todo el país, una medida que profundizó la opacidad informativa y volvió aún más incierto el recuento real de víctimas fatales.



