Reprobado

Boca no pasó del empate 1 a 1 con el Gimnasia mendocino y volvió a irse silbado de la Bombonera

Luciano Paredes y el uruguayo Merentiel anotaron a los 15 y 41 minutos los goles del partido, correspondiente a la octava fecha de la Zona A del Torneo Apertura. El equipo auriazul sacó tres puntos de los últimos 12.

Por caprichos del calendario y la Recopa Sudamericana que tuvo como protagonista y estelar ganador a Lanús, uno de los rivales que le tocaban, Boca jugó como local sus últimos tres partidos del Torneo Apertura: sacó tres puntos de nueve, un claro indicio de lo que es actualmente la formación de Claudio Úbeda, un equipo con escaso juego colectivo y cuyas individualidades atraviesan actualidades preocupantes. 

Este sábado, el que le robó dos unidades fue el recién ascendido Gimnasia de Mendoza, que con muy poco se llevó un empate 1 a 1 de la Bombonera. Y otra vez hubo silbidos para los de azul y amarillo.

El técnico volvió a apelar a una línea de volantes sin el creativo, el que rompa líneas con una gambeta. Con Leandro Paredes en el banco, Úbeda apostó por Santiago Ascacíbar, el chileno Williams Alarcón y Milton Delgado, quien por momentos se transformó en el conductor del equipo, algo que claramente no es el surgido del Boca Predio.

No pasaba nada en el partido de la octava fecha, cuando el Paredes del Lobo mendocino, Luciano, le ganó de cabeza a toda la defensa del local tras un córner desde el sector derecho y anotó a los 15 el 1 a 0 ante un Agustín Marchesín sorprendido por el anticipo.

Boca esbozó alguna reacción anímica, pero otra vez quedó desnudo ante la falta de fútbol. Luchó y peleó cada pelota, pero solo encontró algo de peligro cuando Lautaro Blanco, su mejor jugador, se las ingeniaba para sacar sus habituales centros desde la banda izquierda. En uno de ellos, a los 41, llegó el empate del uruguayo Miguel Merentiel.

Cuatro minutos después, el ex Rosario Central volvió a escalar por su sector y sirvió un gran centro para que el paraguayo Adam Bareiro marcara el 2 a 1 con un cabezazo, pero el VAR revisó la acción y encontró una posición adelantada de Lucas Janson en el inicio de la jugada.

Boca mejoró en el segundo tiempo con los ingresos de Paredes y, sobre todo, de Tomás Aranda, quien demostró en más de media hora en cancha el recurrente error del DT de no darle más minutos.

El juvenil se mostró, la pidió, se juntó con el campeón del mundo y dispuso de dos claras ocasiones para darle el triunfo a su equipo: en una remató por arriba del travesaño y en la siguiente definió desviado cuando los hinchas se preparaban para gritar el gol. También lo tuvieron Bareiro y Lautaro Di Lollo, pero sus cabezazos no fueron precisos.

El conjunto local mereció ganar, es cierto, pero volvió a mostrar una alarmante realidad: jugadores que se lesionan todo el tiempo, fútbol que no aparece y goles que no llegan. Boca reprobó otro examen.

 

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