Escenario
Inicio de las sesiones ordinarias: Javier Milei se para ante un Congreso que pasó de adversario a aliado
El Presidente inaugura este domingo un nuevo período de sesiones ordinarias y dará su discurso frente a un Poder Legislativo que pasó de marcarle la agenda a rendirle pleitesía en apenas unos meses.
Javier Milei inaugura este domingo un nuevo período de sesiones ordinarias; el tercero desde que asumió como presidente. En esta oportunidad, el libertario se parará frente a un Congreso muy distinto al que hasta hace apenas unos meses lo desafió. El jefe de Estado pronunciará su discurso ante un Poder Legislativo que está más cerca de convertirse en una “escribanía” -funcionarios de primera línea se jactaron esta semana de la cantidad de leyes aprobadas, algunas incluso con el texto dado a conocer en el propio recinto-.
A partir de las 21, en horario prime time como se volvió costumbre en la era Milei, el mandatario se parará frente a un Congreso diametralmente opuesto al del año pasado, en el que se sancionaron apenas 11 leyes. Fue el peor desempeño de la década. Pero los datos siguen: ninguna de esas 11 leyes fue impulsada por el Poder Ejecutivo, sino que venían de gobiernos anteriores o eran impulsadas desde la oposición. Además, según un relevamiento de Directorio Legislativo, 7 de esas 11 leyes fueron vetadas por el Presidente. Y de ellas, 3 fueron insistidas por las 2/3 partes de ambas cámaras.
Fue el año que tuvo como protagonistas -por impulso de la oposición- temas tan sensibles (e incómodos para el Gobierno) como la Emergencia para el Garrahan y en Discapacidad. Además, la oposición quedó a un paso de echar por tierra el reparto discrecional de los ATN y hasta casi consigue restringir el uso de los DNU.
Pero esa foto, hoy, parecería ser de la prehistoria. El triunfo de las elecciones de octubre, en las que a contramano de cualquier pronóstico LLA se impuso a lo largo y ancho del país, fue un antes y un después para el oficialismo.
Desde ese día, hasta la fecha, LLA logró imponer su agenda. Para empezar, pudo aprobar su primer Presupuesto. Pero además, logró la sanción del proyecto de Inocencia Fiscal, la reforma laboral, el nuevo Régimen Penal Juvenil, el acuerdo Mercosur - Unión Europea, y la media sanción a la reforma a la Ley de Glaciares. Todo esto en apenas tres meses (de los cuales, en uno, el Congreso permaneció en receso).
Elecciones de octubre: un antes y un después en el Congreso
Desde el triunfo libertario, el Congreso dio un giro de 180°. Además de imponer su agenda "reformista", los libertarios no dejaron de acumular poder en ambas Cámaras. Al mejor estilo pac-man, deglutieron al PRO y doblegaron (más todavía) a los gobernadores “afines” y no tan afines. Incluso a aquellos que, hasta el día anterior, en el marco de la campaña, se habían parado en la vereda de enfrente.
Ni hablar de lo que lograron con el PJ: tanto en Diputados como en el Senado, los gobernadores de provincias como Salta, Catamarca y Tucumán le allanaron la sanción de leyes y hasta armaron rancho aparte, debilitando más todavía al principal partido de la oposición.
Los números hablan por sí solos. Antes de las elecciones, LLA tenía una cuarentena de diputados y apenas 6 senadores. Hoy, cerca de cuatro meses después, el panorama es bien distinto. Ahora el oficialismo tiene 95 y 21, respectivamente.
El piso histórico del peronismo en la Cámara alta había sido 30 bancas. Tras la fuga de los tres senadores de Convicción Federal que se conoció en la recta final de las sesiones extraordinarias, el espacio que conduce José Mayans quedó reducido a 25. Y, para colmo, las internas y el desconcierto no ayudan: apenas reaccionan frente a la agenda oficialista.
Pero no solo eso. El clima cambió. La oposición no kirchnerista, en especial aquella que conducen los gobernadores dispuestos a negociar con la Casa Rosada, “entendieron” que la sociedad –o al menos lo que fueron a votar– siguen acompañando el modelo propuesto por Javier Milei.
Así las cosas, pasaron de las embestidas en el Congreso a levantar la mano para acompañar el Presupuesto 2026 –el primero de la era Milei– y leyes que despertaron polémica, como la reforma laboral y a la Ley de Glaciares, sin siquiera conocer el texto final hasta el momento de la votación. Tampoco chistaron frente al DNU que modificó (una vez más) la SIDE.
Y, a la oposición más dura, que tiene cada vez menos peso y, para colmo, se atomiza cada vez más, le cuesta más sumarlos para avanzar contra estas jugadas.
Alerta en el Senado: Milei, a una banca de los dos tercios
El panorama que se gestó en los últimos meses encendió las alarmas en la oposición menos dialoguista. Sobre todo porque en el Senado, desde que desembarcó Patricia Bullrich, La Libertad Avanza logró consolidar una mayoría de 47 senadores. Es cierto: esa mayoría no es lineal. Es decir, no es que LLA cuenta con esos apoyos para todas las leyes. Por caso, no todos acompañaron la reforma laboral.
Como fuere, el gesto de Bullrich de concederle la Vicepresidencia de la Cámara a Carolina Moisés, quien encabeza el bloque de peronistas que dieron el portazo a Popular, cristalizó que existe una alianza. Una alianza que, en números, quedó a sólo una banca de los dos tercios en la Cámara alta.
Esta es la principal preocupación de la oposición: que los libertarios sumen una mano extra y logren avanzar, por caso, con las dos vacantes para la Corte Suprema o con el Procurador General de la Nación. Dos lugares que, para ser ocupados, requieren de esa mayoría que ni el gobierno de Alberto Fernández ni el actual consiguieron hasta ahora. Algunos opositores hasta se animan a colar, en esa lista de avanzadas, una eventual reforma de la Constitución Nacional.
Ahora bien, Milei deberá poner un pie en el acelerador. Este clima de "escribanía", ideal para avanzar con la agenda reformista (que se plasmaría en unos 50 proyectos nuevos) podría durar poco. Para algunos, el panorama empezaría a complicarse a partir de la segunda parte del año, cuando el Congreso -y la política- entra en clave electoral, con la mira puesta en las presidenciales del 2027. Las intenciones de más de un gobernador de suceder a Milei en la Rosada podrían traducirse en menos apoyos en el Congreso y en una nueva agenda hostil para el Presidente.




