Morosidad bancaria
Una de cada 10 familias tiene problemas para pagar sus deudas, tres veces más que un año antes
La situación a nivel personal mostró un deterioro mucho más acelerado que en las empresas. Preocupa todavía más la situación fuera del circuito oficial, donde hay un 22,8% de endeudados. Los efectos del cambio de modelo.
Las irregularidades en los pagos de créditos al sector privado en el cierre de 2025 encendió alarmas en el sistema financiero, ya que el índice general de morosidad se ubicó en 5,5%, en una tendencia ascendente sostenida que lideran las familias con una aceleración de las deudas sin saldar a mayor ritmo que las empresas.
Según lo que revelaron los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para el año pasado, el deterioro es asimétrico y golpea con mayor fuerza a los hogares: mientras que en las compañías el retraso fue del 2,5%, la mora en los préstamos a las personas físicas trepó al 9,3%.
Esa última cifra representa más del triple del nivel al que ascendía al final de 2024, cuando los problemas para enfrentar endeudamiento en las casas se ubicaba en el 2,5%.
El aumento de las complicaciones para afrontar los compromisos financieros está impulsado sobre todo por el atraso en créditos personales y prendarios. A lo largo del año 2025, el financiamiento a las familias ganó un fuerte peso dentro del balance de los bancos, pero esa misma expansión elevó significativamente la exposición al riesgo.
Algunas de las causas del ahogo está relacionado con las tasas de interés aún elevadas, la inflación y la falta de una recomposición sólida de los salarios. Todos estos factores presionan mucho sobre la capacidad de pago de gran parte de los deudores.
A pesar de los niveles elevados de morosidad, los préstamos al sector privado crecieron con fuerza, registrando un salto del 36,9% en términos reales, teniendo en cuenta tanto créditos en pesos como en dólares.
Otra alerta la encendió la complejidad de la misma situación por fuera del sistema bancario, ya que los especialistas del Banco Central señalan que el nivel de mora dentro de las entidades tradicionales aún es menor a los máximos observados durante grandes crisis previas en el país; pero el panorama es mucho peor fuera del circuito formal.
En el caso de entidades como cooperativas, mutuales o financieras de crédito para el consumo, el índice de irregularidad en los pagos alcanza un alarmante 22,8%, afectando a los sectores más vulnerables de la población que no acceden al sistema bancarizado.
En lo que respecta al cambio de modelo financiero, los balances de los bancos se ven modificados bajo el impulso de la gestión libertaria de Javier Milei, ya que en la actualidad el crédito a empresas y familias pasó a representar el 43,9% del activo total, desplazando al financiamiento del sector público (Leliqs, pases y bonos del Tesoro), que eran la principal vía de rentabilidad del sistema durante el gobierno de Alberto Fernández.



