Datos

El consumo en Entre Ríos sigue en baja y las ventas en supermercados retrocedieron un 26%

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la facturación de las grandes superficies comerciales en la provincia se contrajo sensiblemente respecto a 2023. Estiman que cada trabajador registrado perdió más de 1,4 millones de pesos de poder adquisitivo.

El consumo en Entre Ríos continúa sin dar señales de recuperación. De acuerdo con un informe sectorial del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las ventas en los supermercados entrerrianos sufren un estancamiento persistente que se vincula de forma directa con el severo deterioro de los ingresos de los hogares.

El relevamiento —que cruza la Encuesta de Supermercados del INDEC con datos salariales oficiales— revela que las ventas acumuladas entre enero y abril de 2026 muestran una baja del 6% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, la brecha se profundiza dramáticamente al comparar con años anteriores: el retroceso alcanza el 26,6% frente al primer cuatrimestre de 2023 y el 16,6% en comparación con 2022.

Esta contracción en las compras se tradujo en que las grandes superficies comerciales de la provincia facturaron, a valores constantes, 75.754 millones de pesos menos que hace tres años.

El mapa del ajuste en las góndolas

El desagregado por categorías expone con crudeza el impacto de la crisis en la mesa familiar entrerriana. Dentro de las góndolas de alimentos y primera necesidad se registraron las siguientes variaciones en comparación con 2023:

  • Bebidas: Registró el desplome más severo con un retroceso del 40%.

  • Artículos de limpieza y perfumería: Sufrieron una baja del 32,4%.

  • Almacén (alimentos secos, aceites, azúcar): Mostró una caída acumulada del 28,9%.

  • Rotisería: Las ventas se contrajeron un 27,5%.

  • Carnes: Uno de los consumos más sensibles, retrocedió un 22,5%.

  • Lácteos: Registró una disminución del 18,1%.

En contraposición, el sector de verdulería y frutería fue el único que logró esquivar la tendencia negativa, mostrando un incremento del 15% respecto a los niveles de 2023. Por fuera de los alimentos, los electrodomésticos y artículos para el hogar cayeron un 26,7%, evidenciando la postergación familiar en la renovación de bienes durables.

Salarios que no recuperan terreno

Para los analistas de CEPA, la explicación de este derrumbe comercial radica en la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores registrados del sector privado en Entre Ríos. Aunque hubo leves mejoras a comienzos de año, los ingresos de marzo de 2026 todavía se ubican por debajo de los niveles de noviembre de 2023.

La situación es más alarmante si se mide la inflación a través de una canasta de consumo actualizada (metodología ENGHo 17/18). Bajo este criterio, los salarios reales de los entrerrianos arrastran una pérdida del 10,1% en comparación con el inicio del actual ciclo económico.

En términos individuales, se calcula que entre fines de 2023 y el primer trimestre de 2026, cada empleado formal de la provincia dejó de percibir entre $1.446.000 y $4.680.000 (según el índice de precios aplicado). Esta contracción de la masa salarial general es el principal motor que mantiene paralizada la reactivación del comercio interno provincial.

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